¿Y si jugar también fuera aprender a decidir por sí mismo?

jesse coffino

Jesse Robert Coffino es alguien al que le gustan las preguntas incómodas. Autor, educador, traductor y padre, Coffino llegará a la Bienal Internacional de Artes para la Infancia de Bogotá, organizada por el Instituto Distrital de las Artes - Idartes, con una de las preguntas que más incómoda y cuestiona una de las certezas más arraigadas en los adultos: ¿Qué ocurre cuando dejamos de decirles a las niñas y los niños cómo jugar?  Coffino, quien centra gran parte de sus estudios en este cuestionamiento, parte de Anji Play - un modelo educativo público nacido en China - y de su concepto de True Play para defender entornos en los que la infancia pueda explorar, asumir riesgos y tomar decisiones propias.

Antes de intervenir, de corregir la postura, de advertir un tropiezo o de apresurarse a explicar qué está ocurriendo, Jesse Robert Coffino propone algo que contrapone al afán directivo de los adultos: dar un paso atrás, callar y mirar.

La escena tiene lugar en un patio abierto donde no hay juegos mecánicos con recorridos predecibles ni toboganes con instrucciones de uso. Hay, en cambio, escaleras de madera, tablas sueltas, barriles que ruedan, cuerdas, esteras de bambú y bloques pesados. Un par de niñas arrastra una viga con las dos manos, calculando con el torso el peso de la madera; al fondo, un niño trepa a un montículo de tierra y ensaya el equilibrio sobre un tablón inclinado, tanteando la distancia antes de dar el siguiente paso. Ningún adulto les ha indicado qué construir ni cómo jugar.

Ese estado de concentración y autonomía recibe dentro de esta pedagogía el nombre de True Play (juego genuino o verdadero): una experiencia que brota únicamente cuando el juego es iniciado, gobernado y sostenido por la propia infancia [1]. El True Play es el derecho del niño a descubrir sus propios límites, elegir sus materiales y resolver sus propios dilemas en un entorno seguro.

Para que ese True Play deje de ser una excepción casual y se convierta en una realidad cotidiana para miles de niñas y niños, se diseñó Anji Play: un modelo pedagógico público de educación inicial nacido a principios de los años 2000 en el condado rural de Anji, en la provincia china de Zhejiang [2, 3]. Impulsado originalmente por la educadora Cheng Xueqin y sostenida hoy por cientos de maestros en más de un centenar de jardines infantiles de esa región, la pedagogía Anji Play nació con un propósito radical: devolverle el juego a la infancia transformando las escuelas públicas en espacios donde el True Play fuera el eje central de cada día escolar.

Radicado en el norte de California, Coffino ha dedicado la última década a tender puentes entre esa experiencia china y el resto del mundo. Como educador, traductor e investigador, ha documentado las prácticas de los jardines de Anji, formando maestros en diversos países y colaborando con arquitectos para diseñar patios y escuelas que hagan posible el True Play fuera de las fronteras asiáticas [3].

Como relata el propio Coffino en sus ensayos, la pedagogía Anji Play no nació de una directriz teórica, sino de una pregunta reveladora dirigida a docentes y familias: ¿Cuál es el recuerdo más vívido y feliz de juego durante su propia niñez? De forma unánime, los adultos evocaron tardes enteras al aire libre, sin vigilancia invasiva, trepando árboles, manipulando agua, piedras y barro, experimentando riesgos reales o imaginados y construyendo mundos a su antojo [2]. Al comparar esa memoria con las aulas donde las niñas y los niños permanecían sentados llenando cartillas bajo órdenes minuciosas, Cheng Xueqin y su equipo comprendieron que la educación tradicional había sofocado el juego auténtico.

Para que el True Play vuelva a existir en la escuela, la pedagogía Anji Play exige transformar radicalmente la presencia del adulto. La consigna fundamental que Cheng formuló, y que Coffino difunde como columna vertebral de esta práctica, sintetiza esa postura física y ética: manos abajo, boca cerrada, ojos, oídos y corazón abiertos [2]. Significa renunciar a la tentación de dirigir la acción, solucionar los conflictos antes de que los niños los negocien o aplaudir con condescendencia. Los educadores garantizan la seguridad física, pero contienen su impulso de intervenir para que el niño experimente su propia agencia.

La pedagogía Anji Play se sostiene sobre cinco principios articulados que alimentan ese True Play: amor, riesgo, alegría, compromiso y reflexión [2]. En esta visión, el amor es el vínculo de confianza incondicional que da seguridad para explorar; el riesgo no es peligro desatendido, sino la oportunidad de que el niño mida sus propias capacidades físicas ante un reto incierto; la alegría es la recompensa interna del descubrimiento; el compromiso es esa absorción total en la acción creadora; y la reflexión es el proceso mediante el cual la vivencia lúdica madura en pensamiento consciente.

De hecho, en los jardines de Anji la jornada no concluye al sonar la campana en el patio. Las niñas y los niños entran al aula a plasmar lo vivido en lo que denominan "historias de juego": dibujos y trazos mediante los cuales reconstruyen sus hipótesis, narran cómo levantaron una torre o explican por qué colapsó un puente [2]. Al mismo tiempo, las maestras proyectan videos breves que grabaron durante la mañana para que todo el grupo observe sus propias decisiones, discuta lo ocurrido y descubra soluciones colectivas. Para Coffino, estas prácticas de registro revelan cómo la infancia investiga el mundo y demuestran que jugar con libertad es la forma más rigurosa de aprender.

La trayectoria de Coffino refleja de forma orgánica esa misma relación con la materia, el cuerpo y el movimiento: además de ser padre y educador, canta, baila, repara automóviles y se desplaza a diario en bicicletas de piñón fijo y sin frenos por las calles de San Francisco. De esa familiaridad física con el equilibrio y el riesgo real brotan los hallazgos que compartirá en Bogotá.

En el marco del eje de Espacio y Entorno de la Bienal Internacional de Artes para la Infancia, presentará la ponencia Freedom and Structure: spaces that embody love, encourage risk and hold joy (Libertad y estructura: espacios que encarnan el amor, alientan el riesgo y sostienen la alegría). En ella expondrá cómo concebir y diseñar ambientes de juego que permitan desplegar habilidades motrices, solucionar problemas comunitarios y desatar la imaginación infantil, demostrando que la estructura física no debe ser una jaula de prohibiciones, sino un soporte afectivo que habilite la libertad. Esta actividad se llevará a cabo el 28 de octubre a partir de las 9 a.m. en el auditorio de la Biblioteca Pública Virgilio Barco. El ingreso es libre hasta completar aforo.

Aprender a mirar el juego sin domesticarlo requiere desmontar la prisa de enseñar. En la voz, la práctica y las preguntas incómodas de Jesse Robert Coffino, la Bienal convoca a celebrar a una infancia capaz de cargar, trepar, equivocarse y recomenzar, recordándonos que cuando los adultos sabemos dar un paso atrás, el juego verdadero revela toda su potencia.

Fuentes consultadas

[1] True Play - Anji Play
[2] Love, Risk, Joy, Engagement, and Reflection: Anji Play and the Truths of Childhood - Jesse Coffino
[3] About Anji Play - Anji Play

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