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Me contaban los abuelos

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Me contaban los abuelos.

¿Conoces alguna historia de personajes extraños que habitan en las montañas, ríos y lagunas de nuestro país? Hoy te invitaremos a un viaje interactivo, sonoro y visual por cuatro de estas excéntricas historias adaptadas para ti, las cuales podrás escuchar, leer, cantar y bailar hasta poner tus pelos de punta, no precisamente de miedo, pero sí de la emoción. 

Sean bienvenidos a jugar a través de la memoria de nuestros abuelos y abuelas con sus mejores cuentos e historias. Juega con nosotros a Me Contaban los abuelos.

¿Has escuchado hablar del Mohán, de la Madre de Agua, del Tunjo de Oro o, quizás, de Bachué? ¿Sabes? Hace algunos años nuestros abuelos y abuelas campesinos, que vivían en pueblos, veredas y fincas, solían contarnos historias que nos ponían los pelos de punta, estas historias actualmente se conocen como mitos y leyendas y hacen parte de nuestro folclor y cultura tradicional popular. 

Hoy conocerás la criatura de Santioquia, la vieja y desajustada Rodillona; también descubrirás a la ágil y veloz Patasola; ni qué decir cuando escuches y veas a nuestro amigo humano con cola y cuerpo de lagarto: El hombre Caimán; y, por último, el misterioso caballero y guardián de la naturaleza: El Hojarasquín del Monte. 

Lo primero que verás al abrir este audiolibro interactivo será a la abuela más amorosa y valiente que hayas conocido, quien te dará el paso a conocer su lugar favorito: su biblioteca. Allí podrás elegir el personaje que desees, en cada libro que escojas podrás ver y escuchar su genial historia y, al final, te tendremos una sorpresa musical que de seguro te va a encantar y pondrá tu cuerpo dispuesto al baile, el ritmo y el movimiento. No olvides dar clic en el ícono circular con el triángulo dentro de cada página para escuchar el relato.  

 

Propuestas de interacción

 

Estas historias han sido inspiradas en nuestra cultura popular y adaptadas para los niños y niñas de primera infancia manteniendo la esencia y la magia de cada una de ellas. 

Este contenido se ha diseñado para que los niños y niñas mayores de 4 años puedan navegarlo autónomamente. Si ya han tenido un encuentro más cercano con la lectura y la escritura, podrán descifrar algunas palabras curiosas que se esconden en cada página. 

Si eres un niño o niña menor de 4 años, podrás conocer este divertido contenido con la ayuda de un adulto cuidador, quien te ayudará con el manejo del aplicativo en el dispositivo con el que accedas. 

Y si eres un bebé en brazos, también tendrás la oportunidad de gozar de esta experiencia virtual porque, aparte de las bellas historias contadas por los abuelos y abuelas en la voz de niños y niñas, hay dos canciones que de seguro arrullarán tus sueños. 

Junto con tu familia puedes contarnos lo que más les gustó de este contenido con un dibujo, un video, un audio o una fotografía. Todas esas creaciones puedes compartirlas a través de este enlace: https://forms.gle/4G8wH88hC9DZjGks9.

 

A continuación, encontrarás las 4 historias y las letras de las 4 canciones para que las puedas imprimir sin problema.

Historias

 

La Rodillona 

Hace tiempo, por las regiones montañosas y rurales de Santioquía, vivía una criatura de ojos profundos como la oscuridad. En las noches, brillaban como las estrellas al parpadear. Su nariz larga, ancha, grande y encorvada como las brujas al revolotear: con fuertes y enormes fauces aspiraba todo al respirar y, cuando un mosquito se adentraba golpeteando con sus alas su nariz, un estornudo corría por los aires y en fuertes ventiscas iban a parar, desordenando todo a su paso hasta hacerte tropezar.

Entre risotadas y lamentos, se veía aproximar a la vieja y desajustada Rodillona, que burlona y no llorona el camino hacia retumbar, caminando en sus rodillas, una tras la otra, por los pueblos sin cesar. 

Estirando sus dos brazos, como si las nubes quisiera atrapar, agachaba la cabeza antes de recordar que no sabía hacia dónde andar, pues la izquierda y la derecha no sabía con claridad.

Se arrojaba sobre el suelo para a los dioses así clamar una ayuda y poder caminar. Se mecía y suplicaba para saber hacia dónde podía andar, sus oídos le zumbaban al escuchar: ¡ay, Rodillona, qué despistada eres! Le gritaban las arañas que subían por sus rodillas sin parar. 

Al verlas tan alto, tan alto, gritó la Rodillona, que no se pudo levantar y de un brinco a la cima de la montaña fue a parar.

 

La Patasola

De ojos expresivos, multicolor y tornasol. 

De pestañas onduladas como coraza de caracol.

De cabellos muy largos que brillan al ver el sol. 

Con una sola pierna, tiene todo bajo control.

Así es la patasola, mujer que emana magia

y poder en su canto oculta. 

Pasea en la montaña,

protegiéndose con su manto. 

Sus grandes saltos suenan, si escuchas bien atento.

Al caer, las ramas truenan, el sonido parece lamento.

Tener una sola pierna altera su movimiento.

De tanto que camina, se queda sin aliento.

Al suelo se inclina, debe parar un momento.

En cuatro ella camina, como gorila contento.

Para bajar la colina, descubre un movimiento:

por el suelo patina, ¡es un poco turbulento!

Patasola, bella mujer que cuida las montañas. Al cazador quiere ver haciendo sus marañas.

A la patasola debes temer, si a un animal maltratas.

Sus ojos verás arder, si su furia desatas.

Patasola, bella mujer que cuida las ciudades. A los niños quiere ver de todas las edades.

A la patasola debes querer, si bailas sin flojedades. Su historia podrás ver aquí una y otra vez.

 

El Hombre Caimán

Nuestro amigo es un ser espectacular, tiene cola y cuerpo de caimán.

Se mueve como hombre y a la vez puede nadar. Al sumergirse en el agua, bajo ella puede respirar. Desde el Plato, Magdalena, vino a conocer Bogotá, en donde nadie había visto un hombre con cuerpo de caimán. Cuando llegó, decidió buscar un río para ir a nadar, preguntando, preguntando al barrio Timiza fue a parar, donde un hermoso y enorme lago fue a encontrar. Presuroso y gustoso, sin pensarlo se lanzó y en su mente repetía: ¡qué delicia, un chapuzón! Al percatarse de su osadía, sólo escuchó en coro decir: “te volviste loco, nadie nada en los lagos de la ciudad. Está prohibido por ley distrital”.

El Hombre Caimán apresurado se marchó, cuando una bella cuidadora le alcanzó y a un bello lugar lo invitó. Humedal el Burro es donde será lo que le causó mucha gracia a nuestro amigo Caimán. Al llegar, vio cómo las gentes al pobre Burro con basura rellenaban, contaminando las aguas que él gustoso quería probar.

El Hombre Caimán de ira enloqueció y emitió un enorme lloro que inundó todo el lugar. Las gentes corrieron despavoridas sin una basurita que tirar y desde ese día, nuestro amigo, el Caimán, se convirtió en el guardián del humedal. Así que si tú al Hombre Caimán quieres ver nadar, como un protector de las aguas debes actuar.

 

El Hojarasquín del Monte 

El misterioso caballero se escabulle entre los parques, cerros y humedales.

Y si observas bien, en tu planta lo sorprenderás. 

 

Guardián de la naturaleza, permanece alerta frente a depredadores que ensucian y lastiman sus grandiosos bosques, rellenando con basura sus hermosos ríos y lagunas.

 

¿Y quién es este maravilloso ser?, te preguntarás.

 

Pues, el irremplazable y siempre dispuesto: Hojarasquín, quien ama con dulzura a los animales grandes y diminutos, que son su gran fortuna. A veces pequeñito y escurridizo, otras veces gigante y despeinado como un árbol. Con extremidades casi humanas lo podrás ver: sus manos como raíces se amarran a la tierra, cual patas de araña.

 

De su cabeza verás brotar unas cuantas semillas que a la tierra irán a parar y creciendo, creciendo, a medida que pasa el tiempo, en un grandioso árbol se convertirán y aire fresco nos van a brindar. A veces, enfermo lo podrás divisar, tosiendo, tosiendo por la contaminación será. Su corteza le hará temblar y las aves a su auxilio correrán para con su canto hacerlo mejorar. 

 

Cuando el viento lo sacude, el Hojarasquín logra divisar cómo lloran las bellas flores cuando son arrancadas de su hogar. Aun así, el Hojarasquín su enfado logra transformar en arrullos perfumados en lavanda para las travesuras sosegar.

Y todos los pequeños su amor y protección puedan brindar, convertidos en guardianes, a la naturaleza vamos a cuidar y al Hojarasquín lo veremos festejar.

 

Canciones

 

La Rodillona

Muy vieja, muy vieja

se ve la rodillona.

Tan bruja como siempre,

andando sin cesar.

Arañas, arañas

caminan por las piernas,

subiendo y bajando

sin orden para andar.

Pesadas, pesadas

se ven las rodillotas,

gordotas como orugas

queriéndose estirar.

Tan alto, tan alto

grita la Rodillona

al verte a ti llegar.

¡Aaaaaaahhhh!

 

La Patasola

Hace mucho tiempo,

en las frías montañas,

grita y se lamenta

caminando lenta.

Sola como un eco.

Triste, enamorada va.

Se esconde en la noche

entre las montañas.

 

Bosques misteriosos,

selvas encantadas.

El fuego en sus ojos,

siento su llamada.

 

Sopla fuerte el viento,

la tierra temblando está.

Oigo su lamento,

martirio sin tiempo.

Sola pasará.

 

Noche Caimán

Veo la noche encantado.

El día que llegué de lejos,

mis ojos siempre perplejos

entre un río abrumado.

 

Al son del agua que pasa,

despacito descubriendo.

Y miro siempre sintiendo

bajo el agua nueva casa.

 

Ola que quedó cerca al río,

cuerpo nuevo y pesado.

El fondo algo curvado.

Nado aquí, luego sonrió.

 

Nuevos amigos fluyendo

y en el barro me deslizo.

Mi panza al sol desfilo,

luego, la noche enciendo.

 

Coro

Mis ojos danzan, mi cuerpo cambia.

Me mojo y veo el aire que pasa.

Mis ojos danzan, mi cuerpo cambia,

el agua llena mi nueva casa de brillo.

 

El Hojarasquín

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

 

Suave como el viento

llegan las semillas,

caen desde el cielo,

nos regalan vida.

 

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

 

Brazos de raíces,

piernas como copas.

Viendo sus matices,

jugando con sus hojas.

 

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

 

Manos, piernas,

me muevo por la tierra.

Codo y cola,

florezco como Rosa.

 

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

Ya está aquí, ya está aquí,

este es el baile del Hojarasquín.

 

Junto con tu familia puedes contarnos lo que más les gustó de esta historia con un dibujo, un video, un audio o una fotografía. Todas esas creaciones puedes compartirlas a través de este enlace:

https://forms.gle/4G8wH88hC9DZjGks9.

 

 

 

 

Créditos

 

Idea original

Equipo Kennedy 2020 

Narrativa 

Erika Sarmiento 

Julieth Cuaran 

Karen Fandiño 

Oscar Hilarión 

Corrección de estilo

Julieth Cuaran 

Marcela Galindo

Fotografía 

Erika Sarmiento 

Lisa Quiroga 

Lizeth Aguiar

Zuly Mesa

Voces narración

Alejandro Guchuvo 

Daniel Hilarión González

Emylu Ávila Martínez

Canciones 

La Rodillona:

Letra – Nathaly Cifuentes

Voz – Jeimy Jiménez

Musicalización – Cristian Castañeda

Hombre Caimán:

Letra – Marcela Galindo

Musicalización y voz – Yenner Mora

La Patasola: 

Letra, voz y musicalización – Yupanqui Prieto

El Hojarasquín: 

Letra – Xiomara Martínez 

Voz – Karen Castiblanco 

Musicalización – Xiomara Martínez, Pablo Guchuvo

Arte y diseño

Mónica Rodríguez 

Oscar Hilarión 

Xiomara Martínez 

Mezcal y edición de audio 

Camilo Porras 

Xiomara Martínez 

Acompañamiento artístico y guión general 

Robinson Ávila 

Gestión territorial 

Kelly García 

Agradecimiento especial 

Diego Filella 

Liliana Martín 

Tania Calderón 

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Registro

Registro

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