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Amor a primera vista

 

El amor por las artes perdura, así lo vivió Luciana Rodríguez, quién se enamoró a primera vista.

 

 

El sueño se fue tan pronto entró, un mundo mágico aguardaba por ella, donde el universo, el cosmos, la luz y la oscuridad se fusionaban; sus ojos negros se abrieron hasta llegar al límite, desubicados, buscando un punto para estacionarlos por unos segundos, pero no lo lograba. Su cuerpo empezó a incorporarse, mientras se asomaba una leve sonrisa y sus mejillas rosadas acompañaban el despertar profundo de su sueño, como si fuera el de una princesa de cuento de hadas.

Este no es el inicio de un cuento de hadas, es el despertar, el descubrimiento de Luciana Rodríguez, una niña de Bogotá que tan solo con 18 meses de edad tendría su primer contacto con el arte, las expresiones artísticas, con un nuevo mundo que la acompañaría de ahora en adelante.

El jueves 5 de julio, Ernesto Rodríguez, junto con su hija Luciana, se internaron en los cerros de la capital colombiana, recorrían uno de los parques más grandes y más ricos culturalmente, el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera.  Caminando entre árboles, canchas de fútbol, pistas de patinaje; el capitán de esta travesía se toparía con una puerta que a simple vista parecería la entrada a un salón más de juego, pero al abrirla experimentaría la sensación de poner por primera vez un pie fuera del planeta tierra.

 

 

“No conocía espacios como estos, lugares en los que pudiera explorar las artes junto con Luciana. Hoy en día es muy difícil que los niños se sorprendan con sitios como este laboratorio, pero mi hija con tan solo con año y medio se deslumbró, al entrar se desconectó inmediatamente del mundo exterior”, afirmó Ernesto Rodríguez.

Este no era el interior de una nave espacial, es un pequeño universo que encierra un cosmos, pensado y diseñado para que los niños de 0 a 5 años pudieran conocer parte de él, con un lenguaje visual, sonoro y sensitivo especial para ellos. El Laboratorio El Parque del Programa Nidos, este era ese pequeño mundo, un espacio físico en el que padres, cuidadores y los más pequeños podrían compartir e interactuar con los lenguajes del arte.

Lina María Trujillo, coordinadora Laboratorios Artísticos de Creación del programa Nidos de Idartes comentó que “el laboratorio El Parque ha sido creado para el disfrute de la primera infancia en compañía de un cuidador. En este espacio podrán encontrar un Parque Celeste, donde la luz, el sonido, la imagen y la interacción con dispositivos, permiten vivir una experiencia artística, siendo el universo el tema que transportará a los niños a la creación de sus mundos imaginarios”.

Y es que vale la pena resaltar que Bogotá cuenta con el Programa Nidos – Arte en Primera Infancia, que desarrolla actividades tanto para madres gestantes y/o en lactancia y niños de cero a cinco años.  También para jóvenes y adultos que trabajan en pro de un bienestar para los más pequeños, un programa que impacta a docentes, artistas y padres de familia. Nidos tiene más de quince laboratorios, centros de experiencia artística para que a través de ellos se garantice a la primera infancia el acercamiento y posibilidad de explorar las artes, a través de propuestas como las que se encuentran en el Laboratorio El Parque con su instalación interactiva Parque Celeste del colectivo ArteSentido.

 

 

Lucy, como le dice su familia, era la primera vez que tenía contacto con un espacio como estos, un acercamiento directo con las artes a través del juego, el canto, el baile y ejercicios corporales… a ella le había gustado.

Más de diez niños acompañados de sus padres, abuelos, tíos y hermanos disfrutaban esa tarde, cada rincón de ese universo, exploraban la riqueza artística del Laboratorio El Parque, sin embargo, para muchos de ellos no era la primera vez que asistían.

“Los sábados y algunos domingos estamos agendados junto con mi esposo y mis hijos a participar de este plan.  Es nuestro deber como padres acercar a nuestros hijos desde muy pequeños, desde la barriga, a que tengan en la cabeza la exploración, la imaginación y las artes… es el granito de arena que podemos regalarle a nuestra ciudad, niños creciendo con las artes, esto proyecta una sociedad mejor, y espacios como los laboratorios de Nidos permiten esto”, relató Ana Lady Alzate, mamá de dos niñas de 2 y 4 años.

La tarde caía, y los niños con sus chaquetas y ruanas ya puestas eran el preámbulo de una despedida, todos salían del laboratorio felices, pero solo una niña de 18 meses lloraba, esa era Luciana, no quería irse de aquél lugar que la había transportado a un universo completamente diferente al que habitaba diariamente… estoy había sido amor a primera vista.