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Experiencia artística “SIE Gota de Agua”

Los niños de la ciudad de Bogotá disfrutan de diversas experiencias artísticas. En esta oportunidad queremos que descubras un poco más de la experiencia “SIE Gota de Agua” realizada por los Artistas Comunitarios Marilyn Mendoza y Héctor Ballesteros en la localidad de Usme.

“SIE Gota de Agua” inicia con la creación de un escenario que transita entre la luz y la oscuridad, donde a partir de elementos plásticos, literarios y teatrales se invita a los niños y a sus cuidadores al juego y a la creación a partir de las posibilidades materiales del agua, propiciando una reflexión sobre la importancia de este elemento como recurso vital.

Para la experiencia artística el laboratorio El Nido de Usme  está totalmente  oscuro, con el fin de modificar el uso de los dispositivos y darle protagonismo a la luz; generando un encuentro de interacción directa entre los participantes y los dispositivos tales como esferas lumínicas de agua, prismas, mesas de luz, linternas, luz blanca, proyector y de esta manera invitar a un espacio de exploración libre.

El arte en la experiencia se evidencia mediante la importancia que tiene el agua en la localidad; en Usme se encuentran los mayores nacimientos de agua de la ciudad y de sus reservas se abastece gran parte de Bogotá. En la memoria ancestral del territorio, “Sie” es la diosa del agua y a partir de su historia se tejen mitos y relatos muiscas que hoy perviven en la tradición oral. En este sentido la creación está presente en el arte y en la cosmovisión de los pueblos indígenas que poblaron el territorio antes de nosotros. En el desarrollo del encuentro “SIE Gota de Agua” el arte se manifiesta desde la relación que existe entre creación y territorio, siendo el agua a partir de sus posibilidades plásticas, visuales y sonoras, el detonante de la vivencia.

El fortalecimiento de lazos durante la experiencia se evidencia mediante la generación de escenarios que propician la cercanía del cuidador y su hijo, también entre los niños con sus pares. La manera en que está dispuesta la instalación del espacio para la exploración de los asistentes y la oscuridad se convierten en elementos protagónicos que movilizan la búsqueda de estados de seguridad por parte de los niños, quienes necesitan sentirse seguros para dar inicio a la exploración de eso que desconocen, además de esto, está el uso del títere como vehículo de fascinación y relación que permite entender el abrazo como una metáfora del cuidado.

La noción de identidad en la experiencia artística está muy ligada al agua. Este elemento tiene un carácter primordial en el territorio usmeño, alcanza lugares de reconocimiento en la mayoría de sus habitantes. De un tiempo para acá el territorio se ha visto afectado por grandes proyectos inmobiliarios que restan espacio rural a las comunidades y que a su vez expande la demanda de recursos, lo que obliga a los residentes a desplazarse con más frecuencia entre la ciudad y la parte rural del territorio, esto ha permitido trabajar a Marilyn y a Héctor lo natural, representado en el agua, desde la palabra, lo teatral y lo audiovisual, para generar nuevas maneras de sentir, entender y reflexionar sobre el territorio; sobre la empatía y la sensibilidad que produce el agua como madre generadora de vida y no como un simple recurso el cual derrochar o usar. La experiencia genera un ejercicio de cuidado y de reconocimiento de la vida reflejada en el agua, un ejercicio que permita hacer memoria, para entender el presente de una manera más armoniosa y generosa con el territorio.

Para entender la noción de interculturalidad en la experiencia artística, es importante conocer el contexto social del territorio; la localidad de Usme actualmente convive en medio de la tensión que genera lo urbano y lo rural, en una ciudad que se encuentra un constante proceso de extensión territorial, como parte de iniciativas gubernamentales, en este caso el Plan de Ordenamiento Territorial y de factores derivados del conflicto como el desplazamiento, esto implica una relación entre comunidades campesinas con tradiciones indígenas y católicas asentadas en el territorio, además de la llegada reciente de personas de otras regiones del país como el Cauca, la Costa pacífica y el Caribe, acentuando de manera más precisa la convivencia de tradiciones y costumbres en un mismo territorio. Por medio de la experiencia artística se reconocen escenarios donde la naturaleza y lo simbólico, hacen parte de cada una de las relaciones que viven a diario sus habitantes, de ahí que en un territorio que limita con el páramo más grande del mundo, el agua se convierta en remembranza, en parte activa de la memoria y del ejercicio colectivo del entendimiento del territorio.

Marilyn y Héctor comentan: “Nuestra experiencia es única porque permite evidenciar la fragilidad del territorio y la importancia de este para la sostenibilidad de la ciudad, porque invita a una reflexión localizada del agua desde una óptica ancestral, cultural y natural. Además, porque su dramaturgia, transiciones y desarrollo preceden de la relación con un ecosistema que está en tensión; porque permite la reflexión de la palabra donde habita el Sunapa (santuario muisca del agua) e intenta generar un escenario de entendimiento a través de la convivencia de la remembranza, de la memoria. Finalmente porque es el nido del ave el que multiplica la importancia del cuidado del lugar que habitamos”.