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Al parque con mi pá una experiencia inolvidable

César Chacón Matíz levanta a su hija a besos, la baña, la viste, la peina y le da de comer. Así comienza su rutina este padre que solo puede compartir con su pequeña Salomé los fines de semana, cada 15 días, de acuerdo a lo establecido por la ley. Este tiempo no es suficiente para demostrarle su amor a la niña de cuatro años. Por eso, el pasado sábado 13 de julio fue un día muy especial. Estuvieron en un evento en el que padre e hija fueron protagonistas: Al parque con mi pá.

Al parque con mi pá es un espacio que vincula a los hombres comprometidos con sus hijos, a través de experiencias artísticas creadas para fortalecer los lazos familiares y construir otras formas de ser y estar en el mundo, a través del amor y las artes. Este año Al parque con mi pá tuvo lugar en el Complejo Artístico y Cultural El Parque en el Parque Nacional de Bogotá.

 

 

Un espacio especial para César, quien con poco más de 30 años, es un papá “poco convencional”, con más de 1.70 centímetros de altura, blanco, de cabello corto y negro, como todo su atuendo. Sus brazos completamente tatuados y su barba le dan, a simple vista, una apariencia de hombre fuerte, inexpresivo, incluso rudo. Sin embargo, llama la atención. En su espalda colgaba una pequeña mochila morada, en su interior una muñeca, un frasco lleno de agua, una chaqueta y comida.

César se camufló rápidamente porque Al parque con mi pá recibió ese día a muchos como él, dispuestos a entregar amor a los más pequeños, dando cuenta de una sociedad cambiante, con papás que rompen los esquemas.

Altos, bajitos, flacos, gordos, roqueros, salseros, filósofos, descomplicados, economistas, blancos, morenos, expresivos e inexpresivos, trabajadores, desempleados, soñadores, inexpertos, despistados, religiosos, ateos… todo tipo de papás llegaron al Parque Nacional a disfrutar de un día de felicidad y arte, un tiempo de reencuentro para decirse con cariño: te amo.

 

 

“Vengo desde Faca con mis parceros, mis amigos de toda la vida y nuestros hijos. No solo salimos a tomar, a jugar fútbol, de paseo, este es uno de esos eventos al que asistimos y es como un compromiso que hemos adquirido como padres”, asegura César.

Durante el día llovió y salió el sol de forma intermitente, algo normal en la ciudad de Bogotá, sin embargo, se escuchaban gritos que derivaban en carcajadas y se veían niños jugando con la lluvia y divirtiéndose.

Más de 400 niños asistieron a la cuarta versión de Al parque con mi pá, entre ellos estaba Salomé, con su sonrisa constante, sus dos moñas a lado y lado, su mirada tímida y sus ojos devoradores disfrutó del volcán de experiencias artísticas que la rodeaba, no podía decidir por dónde empezar.

 

 

Salomé corría con su gigante tatuado entre espacios inundados de   experiencias escénicas, sonoras, literarias y musicales. Siempre quería más, estaba extasiada y sorprendida por lo que estaba viviendo. Hizo nuevos amigos, personajes que habitaban el espacio y que solo había visto en películas o en los libros que su papá le leía. 

Ese día lo único importante eran las emociones que vivía entre telas, colores y canciones, fueron seis horas disfrutando de experiencias en los tres nidos inflables, el pícnic literario, presentaciones sobre la tarima, comparsas, juegos, cantos. El juego propició momentos idóneos para reconocer y afianzar el vínculo paterno. Para decir y expresar.

 

 

En medio de los juegos, César dejó ver su interior, un mar de colores que sus ropas negras no lograban ocultar. Salomé había logrado que él mostrara toda su ternura y dejara ver lo que para él significa ser papá. Ahora cuenta nuevamente los días para volver a ver a su Salomé. Él sabe que las artes son esenciales en los primeros cinco años de vida. Está listo para buscar nuevas aventuras como esta, que ambos atesorarán en su corazón.

 

 

“A Salo quiero solo darle esto que estamos viviendo hoy, en ella veo la fuerza de sus otras dos hermanas que hoy son ángeles, ellas eran trillizas, nacieron las tres y compartí con ellas durante tres meses, finalmente Salomé fue la sobreviviente de días duros y complejos. Particularmente siento en Salo el poder de cada una de ellas, ella es especial, una guerrera a la que hay que darle lo mejor y estos eventos son para esos papás que queremos hijos poderosos, que puedan enfrentarse a una sociedad a través de los ojos del arte”, sentencia César.

Al terminar la tarde. Padre e hija guardan muchos secretos en su mochila morada, entre ellos las ganas enormes de vivir juntos una nueva aventura.

Al parque con mi pá, es un evento que realiza anualmente la Alcaldía Mayor de Bogotá a través del Instituto Distrital de las Artes – Idartes.

 

¡Así se vivió Al parque con mi pá 2019!

 

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